NIÑO PERDIDO. MADRE Nº2. FAMILIA LAÍN
Rancio seco
Vino de Madre
100% Garnacha
17% Vol.

Diciembre. Sopla el cierzo de invierno y desde este lado del parabrisas veo que los habitantes de estas tierras podan las viñas como si nada. Llego a este pueblo porque arriba en el los pirineos dijeron que de aquí venía el vino con el que rellenaban cada año sus rancios. El paseo está desierto, el frío me traspasa y me olvidé el gorro en casa. Pasa Eladio y por su sonrisa se que adivina mi pensamiento: su gorro ruso con orejeras. Tiene setenta y ocho años: “si te interesa el rancio has ido a dar con la persona adecuada...Anda ven!”. La bodega de sus abuelos está completamente abandonada. En el año sesenta y tres se elaboró por última vez y después se fueron a la cooperativa. Sus abuelos, Joaquina y Miguel, decidieron llenar el trujal hasta arriba con el vino de aquella añada, pusieron las tablas en la boca, lo sellaron con yeso y allí quedó. Ellos murieron. Pasaron casi cincuenta años hasta que Crescencio, tío de Eladio, destapó el trujal. Hemos generado una madre rehidratando con este vino varios toneles con madre olvidados en aquella bodega. La primera edición es especial porque es un rancio insólito añada única 63.